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Mostrando entradas de junio, 2015

Emily Dickinson: Ningún cepo puede torturar mi alma en libertad.

Ningún cepo puede torturar Mi alma en libertad, Pues detrás de este esqueleto mortal Se teje uno de más valor.
No puedes horadar con un serrucho Ni transpasar con una cimitarra Dos cuerpos, por lo tanto perdura, Amarra uno y el otro vuela libre.
El águila no se despoja De su nido y, sin embargo, Gana en cielo Más fácilmente que tú.
Excepto tú mismo, tal vez nadie pueda ser Tu enemigo, Cautividad es conciencia
Y también es libertad.

Yukio Mishima: El muchacho que escribía poesía.

“La poesía era algo aparte de todo. En las sutiles mentiras de un poema aprendía el arte de mentir sutilmente. Sólo importaba que las palabras fueran bellas. Todo el día estudiaba el diccionario.Cuando estaba en éxtasis, un mundo de metáforas se materializaba ante sus ojos. La oruga hacía encajes con las hojas del cerezo; un guijarro lanzado a través de robles esplendorosos volaba hacia el mar. Las garzas perforaban la ajada sábana del mar embravecido para buscar en el fondo a los ahogados. Los duraznos se maquillaban suavemente entre el zumbido de insectos dorados; el aire, como un arco de llamas tras una estatua, giraba y se retorcía en torno a una multitud que trataba de escapar. El ocaso presagiaba el mal: adquiría la oscura tintura del yodo. Los árboles de invierno levantaban hacia el cielo sus patas de madera. Y una muchacha estaba sentada junto a un horno, su cuerpo como una rosa ardiente. El se acercaba a la ventana y descubría que era una flor artificial. Su piel, como carne …

Francisco de Quevedo: Amor constante más allá de la muerte...

Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra que me llevare el blanco día, y podrá desatar esta alma mía hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no de esotra parte en la ribera dejará la memoria en donde ardía: nadar sabe mi llama la agua fría, y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido, venas que humor a tanto fuego han dado, medulas, que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejarán, no su cuidado; serán cenizas, mas tendrán sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo: Definiendo el amor.

Es hielo abrasador, es fuego helado,               es herida, que duele y no se siente,                    es un soñado bien, un mal presente,                 es un breve descanso muy cansado.                   -22-
    Es un descuido, que nos da cuidado,  5         un cobarde, con nombre de valiente,                un andar solitario entre la gente,                       un amar solamente ser amado. Es una libertad encarcelada,                    que dura hasta el postrero parasismo,   10       enfermedad que crece si es curada.                   
   Este es el niño Amor, este es tu abismo:                   mirad cuál amistad tendrá con nada,                el que en todo es contrario de sí mismo.

John Keats: Lamia (Fragmento)

Lamia lo vio llegar cerca, mucho más cerca, y pasar junto a ella indiferente, absorto, con sus mudas sandalias pisando el musgo verde; ella se acercó a él, pero él siguió sin verla, suspenso en sus misterios, encerrado en su mente a la vez que en su manto. Mientras, los ojos de ella le seguían los pasos, y, girando hacia él su blanco y regio cuello, dijo:
—¡Ah, seductor Licio!, ¿vas a dejarme sola en estas soledades? ¡Licio, mira detrás y ten piedad de mí!
Así lo hizo él, sin temor ni sorpresa, al modo en el que Orfeo reconociera a Eurídice, pues las palabras de ella sonaron como música celestial a su oído, y era como si Licio la hubiese amado ya todo un largo verano; y muy pronto sus ojos, sin dejar una gota, apuraron la copa de la belleza de ella
—una copa asombrosa que nunca se vaciaba—.

Giuseppe Ungaretti: Junio.

Cuando se me muera esta noche y como otro pueda mirarla y me adormezca al rumor de las olas que terminan de enrollarse a la cinta de acacias de mi casa
Cuando me despierte en tu cuerpo que se modula como la voz del ruiseñor
Se extenúa como el color reluciente del grano maduro
Librada de las lajas sonoras del aire serás como un pantera
A los cortes móviles de la sombra te deshojarás
Rugiendo muda en aquél polvo me sofocarás
Después entornarás los párpados Veremos nuestro amor reclinarse como tarde
Después veré serenado en el horizonte de alquitrán de tus iris morirme las pupilas

Ahora el sereno está cerrado como a esta hora en mi país de África los jazmines.
He perdido el sueño oscilo a orillas de un camino como una luciérnaga
¿Se me morirá
esta noche?