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Mostrando entradas de enero, 2012

Carta de Amor de Charles Dickens para María Beadnell

HÔTEL MEURICE, PARÍS,Jueves quince de febrero de 1855Estimada señora Winter: [de soltera, María Beadnell]Siento mucho, muchísimo, que no se decidiera a escribirme antes del nacimiento de su hijita. Espero no obstante que un día usted le enseñe cómo debe ella contarles a sus hijos, en tiempos venideros, que Charles Dickens amó a su madre con el más extraordinario fervor cuando sólo era un muchacho. Desde entonces, siempre he creído que nunca hubo un infeliz tan fiel y devoto como yo lo fui. Todo lo que en mí hay de extravagancia, romance, energía, pasión, aspiración y determinación para mí siempre ha ido unido a aquella mujeruca tan dura de corazón —usted— por la que, no es preciso que lo diga, yo hubiera muerto con total disposición. Estoy perfectamente seguro de que comencé a abrirme camino a través de la pobreza y la oscuridad teniendo siempre presente la imagen de usted. El sonido de su nombre siempre me ha colmado de una especie de compasión y de respeto por la verdad, hasta el pu…

François Mauriac: "Le Désert de l`amour"

DeldesiertodelAmor. " Ese rostro me consolara de los miserables minutos que tengo que vivir en un transporte público; suprimo el mundo alrededor de esta sombría cara angélica. Nada puede ofenderme: la contemplación libera; está ante mi como un país desconocido; sus párpados son los bordes asolados de un mar ;dos confusos lagos se adormecen en las fronteras de las cejas"

Vladimir Nabokov

"(...) Todo lo que pudo visualizar fueron visiones fugaces de rasgos sin relación entre sí: el contorno suave de sus pómulos en el sol, la ambarina oscuridad de sus ojos vivos, sus labios en forma de sonrisa amistosa que siempre estaban prontos a cambiarse en un beso ardiente."

"Perdone que se lo diga otra vez, pero no puedo dejar de venir aquí mañana. Soy un soñador."

"Perdone que se lo diga otra vez, pero no puedo dejar de venir aquí mañana. Soy un soñador.


Hay en mí tan poca vida real, los momentos como éste, como el de ahora, son para mí tan raros que me es imposible no repetirlo en mis sueños.

Voy a soñar con usted toda la noche, toda la semana, todo el año. Mañana vendré aquí sin falta, aquí mismo, a este mismo sitio, a esta misma hora, y seré feliz, solamente, recordando el día de hoy."


Fiódor Mijáilovich Dostoyevski.

Wislawa Szymborska: "Agradecimiento".

Debo mucho a quienes no amo.
El alivio con que acepto que son más queridos por otro. La alegría de no ser yo el lobo de sus ovejas. Estoy en paz con ellos y en libertad con ellos, y eso el amor ni puede darlo ni sabe tomarlo. No los espero en un ir y venir de la ventana a la puerta. Paciente casi como un reloj de sol entiendo lo que el amor no entiende; perdono lo que el amor jamás perdonaría. Desde el encuentro hasta la carta no pasa una eternidad, sino simplemente unos días o semanas. Los viajes con ellos siempre son un éxito, los conciertos son escuchados, las catedrales visitadas, los paisajes nítidos. Y cuando nos separan lejanos países son países bien conocidos en los mapas. Es gracias a ellos que yo vivo en tres dimensiones, en un espacio no-lírico y no-retórico, con un horizonte real por lo móvil. Ni siquiera imaginan cuánto hay en sus manos vacías. "No les debo nada", diría el amor sobre este tema abierto.