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Mostrando entradas de 2014

Gonzalo Rojas Pizarro: Oscuridad hermosa.

Anoche te he tocado y te he sentido Sin que mi mano huyera más allá de mi mano, Sin que mi cuerpo huyera, ni mi oído: De un modo casi humano te he sentido.
Palpitante, No sé si como sangre o como nube errante, Por mi casa, en puntillas, oscuridad que sube, Oscuridad que baja, corriste centelleante.
Corriste por mi casa de madera Sus ventanas abriste Y te sentí latir la noche entera, Hija de los abismos, silenciosa, Guerrera, tan terrible, tan hermosa Que todo cuanto existe,
Para mí, sin tu llama, no existiera.

Homero Aridjis:Es tu nombre y es también octubre.

Es tu nombre y es también octubre es el diván y tus ungüentos es ella     tú     la joven de las turbaciones y son las palomas en vuelos secretos y el último escalón de la torre y es la amada acechando el amor en antemuros y es lo dable en cada movimiento y los objetos y son los pabellones y el no estar del todo en una acción y es el Cantar de los Cantares y es el amor que te ama y es un resumen de vigilia de vigilancia sola al borde de la noche al borde del soñador y los insomnios y también es abril y noviembre y los disturbios interiores de agosto y es tu desnudez que absorbe la luz de los espejos y es tu capacidad de hacerte mirar en las cosas y eres tú y soy yo y es un caminarte en círculo dar a tus hechos dimensión de arco
y a solas con tu impulso decirte la palabra

Pier Paolo Pasolini - Teorema (Extracto)

Tú me has devuelto a la normalidad. me has hecho encontrar la solución justa (y bendita) para mi alma y mi sexo. la presencia milagrosa de tu cuerpo (que encierra un espíritu demasiado grande) de joven macho y de padre ha esfumado mi salvaje y peligroso temor de niña...

Paul Eluard: Capital de la douleur (Alphaville)

Ta voix, tes yeux… Tes mains, tes lèvres… Nos silences, nos paroles… La lumière qui s’en va… La lumière qui revient. Un seul sourire pour nous deux. Par besoin de savoir, J’ai vu la nuit créer le jour sans que nous changions d’apparence. O bien aimé de tous, Et bien aimé d’un seul… Au silence de ta bouche A promis d’être heureuse. De loin en loin est la haine; De proche en proche est l’amour. Par la caresse, Nous sortons de notre enfance. Je vois de mieux en mieux la forme humaine Comme un dialogue d’amoureux, Le coeur n’a qu’une seule bouche. Toutes les choses au hasard, Tous les mots dits sans y penser Les sentiments à la dérive Les hommes tournent dans la ville. Le regard, la parole Et le fait que je t’aime. Tout est en mouvement. Il suffit d’avancer pour vivre, D’aller droit devant soi,Vers tous ceux que l’on aime J’allais vers toi, j’allais sans fin vers la lumière. Si tu souris, c’est pour mieux m’envahir Les rayons de tes bras entrouvaient le brouillard… .......................................................…

Wislawa Szymborska: Nada sucede dos veces.

Nada sucede dos veces ni va a suceder, por eso sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.
En esta escuela del mundo ni siendo malos alumnos repetiremos un año, un invierno, un verano.
No es el mismo ningún día, no hay dos noches parecidas, igual mirada en los ojos, dos besos que se repitan. Ayer mientras que tu nombre en voz alta pronunciaban sentí como si una rosa cayera por la ventana.
Ahora que estamos juntos, vuelvo la cara hacia el muro. ¿Rosa? ¿Cómo es la rosa? ¿Como una flor o una piedra?
Dime por qué, mala hora, con miedo inútil te mezclas. Eres y por eso pasas. Pasas, por eso eres bella.
Medio abrazados, sonrientes, buscaremos la cordura, aun siendo tan diferentes
cual dos gotas de agua pura.

Emily Dickinson: Exultación es viajar...

Exultación es viajar
Desde el interior al mar,
Más allá de las casas ‑ y los valles ‑
El alma en la Eternidad ‑

Nacidos como yo entre las montañas,
¿Podrán los marineros entender
La intoxicación divina
De este viaje de placer?
c. 1859

Odysséas Elýtis: XIII.

Este viento que haraganea entre los membrillos ese animalillo que liba las vides la piedra que el escorpión lleva pegada a la piel y ese hato de espigas en medio de la troje que se finge gigante frente a los niñitos descalzos.
Las pinturas sobre el “Resucita, oh Dios”4 en la pared que rasguñan los pinos con los dedos el encalado que sostiene en su espalda los meridianos y las cigarras, las cigarras dentro de los oídos de los árboles.
Largo verano de yeso largo verano de corcho las velas rojas que se inclinan sobre la planicie esponjas en el fondo del mar    animales muy rubios armónicas de las rocas las percas aún con las huellas digitales del malvado pescador los orgullosos arrecifes en las cañas de pescar del sol.
A la una, a las dos: nuestro destino no lo adivinará nadie. A  la una, a las dos: el destino del sol lo adivinaremos nosotros.
Traducción: Carmen Chuaqui y Natalia Moreleón

Elsa Cross: Forma

Tu cuerpo es la noche               descendiendo hacia mí. Voluntad de forma.                                   Estallido. Puntos de luz ordenan tu perfil en lo alto y lo bajo, en lo estrecho y lo amplio, en lo perdido, en lo olvidado, en lo que se recobra.
Y no hay nada ajeno a tu presencia.

René Char: Leónides

¿Eres tú mi mujer? ¿Mi mujer hecha para llegar al encuentro del presente? La hipnosis del fénix ambiciona tu juventud. La piedra de las horas lo vistió con su hiedra.
     ¿Eres tú mi mujer? El año del viento donde guerrea una vieja nube hace nacer la rosa, la rosa de la violencia.
      Mi mujer hecha para llegar al encuentro del presente.
     El combate se va dejándonos un corazón de abeja sobre nuestras tierras, la sombra despierta, el pan ingenuo. La velada avanza lentamente hacia la inmunidad de la Fiesta.

     Mi mujer hecha para llegar al encuentro del presente.

Pier Paolo Pasolini: Carne y cielo.

Oh, amor materno, doliente, por los oros de cuerpos invadidos del secreto de regazos.
Amados movimientos inconscientes del perfume impúdico que ríe en los miembros inocentes.
Pesados fulgores de cabellos… crueles negligencias de miradas… atenciones infieles…
Enervado por llantos tan suaves vuelvo a casa con las carnes ardientes de espléndidas sonrisas.
Y enloquezco en el corazón nocturno de un día de trabajo después de mil otras noches con este impuro ardor.

De El ruiseñor de la iglesia católica







Marguerite Yourcenar: VII

Nunca sabrás que tu alma viaja Dulcemente refugiada en el fondo de mi corazón, Y que nada, ni el tiempo ni la edad ni otros amores, Impedirá que hayas existido.
Ahora la belleza del mundo toma tu rostro, Se alimenta de tu dulzura y se engalana con tu claridad. El lago pensativo al fondo del paisaje Me vuelve a hablar de tu serenidad.
Los caminos que seguiste, hoy me señalan el mío, Aunque jamás sabrás que te llevo conmigo Como una lámpara de oro para alumbrarme el camino
Ni que tu voz aún traspasa mi alma. Suave antorcha tus rayos, dulce hoguera tu espíritu;
Aún vives un poco porque yo te sobrevivo.

Boris Pasternak: Definición de la Poesía

Es un silbido súbito y maduro. Chasquido de comprimidos carámbanos.
Es la noche que congela el follaje. Es de dos ruiseñores el certamen.
Dulces arvejas de un campo lejano o lágrimas del universo en vainas.
Fígaro que graniza sobre el huerto desde los pupitres, desde las flautas.
Es lo que busca, afanosa, la noche en el río, al lado de la represa, para llevar al vivero una estrella en sus palmas, húmedas y trémulas.
El bochorno es plano como el tablaje. El firmamento se esconde entre alisos.
Las estrellas deberían reír, pero es un sórdido lugar el mundo.

Ósip Mandelshtám:Toma de mis manos para tu gozo...

Toma de mis manos para tu gozo un poco de sol y de miel, como nos ordenaron las abejas de Perséfone.
No soltar una barca a la deriva, no sentir en la piel la sombra de una bota, no vencer al dolor en esta vida dormida.
Sólo nos quedan los besos, afelpados como abejitas que mueren lejos de la colmena, y que murmuran en la transparente espesura de la    noche, su patria es el bosque dormido de Taigeto y su alimento, el tiempo, la pulmonaria y la menta.

Toma para tu gozo mi regalo salvaje, este feo y seco collar
de abejas muertas que convirtieron su miel en sol.

Jorge Luis Borges: "La noche de San Juan".

El poniente implacable en esplendores quebró a filo de espada las distancias. Suave como un sauzal está la noche. Rojos chisporrotean los remolinos de las bruscas hogueras; leña sacrificada que se desangra en altas llamaradas, bandera viva y ciega travesura. La sombra es apacible como una lejanía; hoy las calles recuerdan que fueron campo un día. Toda la santa noche la soledad rezando su rosario de estrellas desparramadas.

Claire Goll: "Yo he nacido en tu corazón".

Yo he nacido en tu corazón. Un domingo -con veinte años- tú me enseñaste a hacer equilibrio sobre nubes; tú trajiste a mis ojos las lágrimas de la bienaventuranza; tú me ordenaste abrir las puertas al ángel con las alas manchadas y al asesino de la medianoche para pedir perdón.
Tú me enseñaste el éxtasis delante del guijarro -cargado con duración-, delante de la maleza del muladar; tú ensayaste conmigo la canción a dos voces: el aria del amor a prueba de fuego y que resiste a todo incendio... pero la muerte la ha chamuscado y yo me derrumbo bajo el peso de la aflicción de plomo.
Sí; tú que me trajiste al mundo,
¡ayúdame a emigrar al cielo!

Ezra Pound: La zambullida

Querría bañarme en extrañeza: estas comodidades amontonadas encima de mí, me asfixian! ¡Me quemo, ardo en deseos de algo nuevo, amigos nuevos, caras nuevas y lugares! Oh, estar lejos de todo esto, esto que es todo lo que quise ...salvo lo nuevo.
¡Y tú, amor, la que mucho, la que más he deseado! ¿Acaso no me repugnan todas las paredes, las calles, las piedras, todo el barro, la bruma, toda la niebla, todas las clases de tráfico? A ti, yo te querría fluyendo encima de mí como el agua, ¡oh, pero fuera de aquí! Hierba y praderas y colinas y sol ¡oh, suficiente sol! ¡Lejos y a solas, en medio de
gente extraña!

Amy Lawrence Lowell: Década

Cuando viniste, tú eras semejante al vino tinto y a la miel Y el gusto de ti encendió mi boca con su dulzura Ahora eres como el pan de la mañana, Suave y placentera, Apenas te degusto, puesto que conozco tu sabor Pero sin embargo estoy completamente saciada.

John Donne: Los buenos días

¿Qué hicimos, a fe mía, hasta el instante de amarnos? ¿Apenas habíamos empezado a vivir hasta entonces? ¿Absorbíamos puerilmente los placeres encendidos del campo? ¿O roncábamos en la cueva de los siete durmientes? Así fue; pero eran fantasías todos esos placeres. Siempre que descubría alguna belleza Y la deseaba, eras tú a la que anhelaba en mis sueños. Y ahora buenos días a nuestras almas que despiertan, Que se observan una a otra no sin miedo; Por amor todo amor sobre otras miradas prevalece, Y construye un pequeño refugio en cualquier parte. Que los descubridores de mares visiten nuevos mundos, Que mundos sobre mundos a otros los mapas les enseñen, Déjennos conquistar un mundo; Cada uno posee el suyo, y es sólo uno. Mi rostro en tus ojos, en los míos el tuyo, En los rostros descansan los fieles corazones; ¿Dónde podríamos encontrar dos hemisferios tan perfectos Sin el Norte glacial, sin el agonizante ocaso? Aquello que muere no está debidamente amalgamado; Si son nuestros amores uno, o si nos amamos
S…

William Blake: La rosa enferma

La rosa enferma Estás enferma, ¡oh rosa! El gusano invisible, Que vuela, por la noche, En el aullar del viento,
Tu lecho descubrió De alegría escarlata, Y su amor sombrío y secreto
Consume tu vida.