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Mostrando entradas de diciembre, 2015

Dante Alighieri: Paolo y Francesca.

Por entretenernos leíamos un día de Lancelote, cómo el amor lo oprimiera; estábamos solos, y sin sospecha alguna.
Muchas veces los ojos túvonos suspensos la lectura, y descolorido el rostro: mas sólo un punto nos dejó vencidos.
Cuando leímos que la deseada risa besada fue por tal amante, este que nunca de mí se había apartado
temblando entero me besó en la boca: el libro fue y su autor, para nos Galeoto, y desde entonces no más ya no leímos.


Canto V del Infierno de Dante Alighieri.

Emily Dickinson: Que yo siempre amé.

Que yo siempre amé Te traigo la prueba, Que hasta que amé Yo nunca viví bastante.
Que yo amaré siempre Te lo discutiré, Que amor es vida Y vida inmortalidad Esto, si lo dudas, querido, Entonces yo ya no tengo nada que mostrar
Salvo el calvario

Dino Campana: La quimera.

No sé si entre rocas tu pálido rostro se me apareció, o sonrisa de lejanías ignoradas fuiste, pendiente de marfil frente fulgente oh joven hermana de la Gioconda: oh de las primaveras muertas, por tu mítica palidez oh reina oh reina adolescente: mas por tu desconocido poema de placer y dolor música niña exangüe, marcado con una línea de sangre en el círculo de los labio sinuosos, reina de la mediodía: mas por la virgen cabeza inclinada, yo poeta nocturno velé las estrellas vivas en los mares del cielo, yo por tu dulce misterio yo por ponerte taciturna.
No sé si la pálida llama fue de los cabellos el viviente signo de tu palidez, no sé si fue un dulce vapor, dulce sobre mi dolor, sonrisa de un rostro nocturno: miro las blancas rocas los mudos manantiales de los vientos y la inmovilidad de los firmamentos y los henchidos arroyos que van llorando y las sombras del trabajo humano encorvadas allá en las colinas heladas y aún por tiernos cielos lejanas claras sombras fluyentes
y aún te llamo te llamo Quimera.