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Mostrando entradas de septiembre, 2016

Paul Verlaine: Marco.

Cuando Marco pasaba, todos los jóvenes se asomaban para ver sus ojos, unas Sodomas donde los fuegos de Amor quemaban sin piedad tu pobre chozuela, oh fría Amistad; alrededor danzaban unos perfumes místicos en los que alma llorando se aniquilaba; sobre sus pelirrojos cabellos resbalaba un encanto; Cuando Marco pasaba.
Cuando Marco cantaba, sus manos sobre el marfil, evocaban frecuentemente la profundidad negra de unos aires primitivos  que nadie ha vuelto a cantar, y su voz  llegaba a los paraísos de la sinfonía inmensa de los sueños, y el entusiasmo entonces transportaba hacia cielos conocidos por cualquiera que escuchara aquel timbre argentino que vibraba sin fin Cuando Marco cantaba.
Cuando Marco  lloraba, sus lágrimas terribles desafiaban el brillo de las más bellas armas; sus labios de sangre oscurecían su carmín y su desesperación no tenía nada de humana; parecido al brasero que el aceite exaspera, su enojo aumentaba ,rojo, y se le hubiera creído una leona  en la selva áspera desatando su terrible cóle…