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Paul Verlaine: Marco.




Cuando Marco pasaba, todos los jóvenes
se asomaban para ver sus ojos, unas Sodomas
donde los fuegos de Amor quemaban sin piedad
tu pobre chozuela, oh fría Amistad;
alrededor danzaban unos perfumes místicos
en los que alma llorando se aniquilaba;
sobre sus pelirrojos cabellos resbalaba un encanto;
Cuando Marco pasaba.

Cuando Marco cantaba, sus manos sobre el marfil,
evocaban frecuentemente la profundidad negra
de unos aires primitivos  que nadie ha vuelto a cantar,
y su voz  llegaba a los paraísos
de la sinfonía inmensa de los sueños,
y el entusiasmo entonces transportaba
hacia cielos conocidos por cualquiera que escuchara
aquel timbre argentino que vibraba sin fin
Cuando Marco cantaba.

Cuando Marco  lloraba, sus lágrimas terribles
desafiaban el brillo de las más bellas armas;
sus labios de sangre oscurecían su carmín
y su desesperación no tenía nada de humana;
parecido al brasero que el aceite exaspera,
su enojo aumentaba ,rojo, y se le hubiera
creído una leona  en la selva áspera
desatando su terrible cólera,
Cuando Marco  lloraba.

Cuando Marco  bailaba, su falda tafetán
iba y venía como una marea ,
e, igual que un bambú flexible ,su costado
se torcía ,haciendo saltar su seno blanco:
saliendo como un relámpago. Su pierna de mármol,
enfáticamente cínica, alzaba
sus mates esplendores, y esto parecía
el ruido  del viento de la noche en un árbol,
Cuando Marco  bailaba.

Cuando Marco  dormía, ¡oh, qué perfumes de ámbar
y de carnes mezcladas oprimían la alcoba!
Bajo las sábanas ,ondulaba la línea exquisita
de la espalda, y en la sombra de las cortinas
el aliento subía, rítmico y ligero;
un sueño feliz y tranquilo cerraba
sus ojos, y ese dulce misterio fascinaba
los vagos objetos del  anaquel
Cuando Marco  dormía.

Pero cuando ella amaba, olas de lujuria
desbordaba- e igual que de  una herida
sale la sangre roja que humea, para
de ese cuerpo cruel absolver su crimen-
y el torrente rompía los diques del alma,
ahogaba el pensamiento, trastornaba
todo a su paso y rebotaba
ligero y devorador  como una llama,
y después se helaba.

Traducción: Ramón Hervás Marcó.















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