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Entradas

Sebastián Brant: La nave de los necios.

Nunca tan gran poder llegó a la tierra que no encontrara a tiempo su final, cuando le llegó su plazo y su hora.
DEL FINAL DE PODER
Aún se encuentran innumerables necios que confían en su poder, como si fuera a mantenerse eternamente en pie, cuando lo que hace es derretirse como la nieve. Julio, el Emperador, era suficientemente rico, poderoso y avisado en sus sentidos antes de que tomara por la fuerza y gobernara el Imperio Romano. Cuando tomó el cetro, se le acumularon la preocupación y el miedo, y ya no era tan juicioso en el consejo: por ello murió apuñalado. Darío tenía un país grande y poderoso, y habría permanecido allí sin escarnio y conservado bienes y honra, pero, al querer buscar más y tener lo que no era suyo, perdió, con lo ajeno, también lo propio. Jerjes llevó a Grecia tanta gente de su pueblo como la arena del mar, el mar la cubrió de barcos, quería tener atemorizado al mundo entero. Pero ¿qué beneficio sacó de ello? Atacó a Atenas cruelmente, como el león ataca al pollo, y,…
Entradas recientes

Tudor Arghezi:El principe Tepes.

Hay paz en el país, y fuera también;
los confines están tranquilos como nunca,
y hoy, en los protegidos campos,
los labradores cantan y surcan la tierra.

Al iniciarse la dulce primavera,
el pueblo recuerda las leyendas
y las hojas tiemblan en las ramas celestes,
y también, secretamente, tiemblan los boyardos.

Por supuesto, el Príncipe pensativo
está decidido a purificar el mundo.
Mete el palo hasta el cuello de los hombres
para que el culo encuentre la campanilla.

No hay piedad ni demoras
para quien se opone a la justicia.
Religioso, el Príncipe, a la vez que el palo,
prepara las velas y el pudding de trigo.

Respetuoso con las buenas costumbres,
para los grandes —sean paisanos o turcos—
tiene palos diferentes, horcas soberbias
para distinguir sus jerarquías.

Puede verse a los visires en sus alturas,
empalizados sobre majestuosos chopos,
y para los santos, los curas y los obispos
tiene madera santa y olorosa.

Y he aquí que las Cortes del país se reúnen
para agradecer al Príncipe la paz…

Eugenio Montejo: La durmiente.

La que amo duerme lejos, en otro país, en otro mundo, aunque su cuerpo al lado me acompaña. Cierra los ojos y desaparece, se va, la noche me la niega; no hay aviones que lleguen adonde se dirige, ninguna palabra me borra su silencio~. La que amo ya no se ve en el horizonte, palpo sus manos, sus pies y no la alcanzo, cruza la sombra y se me pierde ... Su cuerpo está conmigo pero dentro no hay nadie, es una casa sola, una casa olvidada, desierta; y no obstante en el fondo, si me asomo, una llama dorada titila
y nunca se apaga.

Li Po: Plática en las montañas

Si me preguntasen por qué habito entre las verdes montañas, reiría silenciosamente; mi alma está en la calma. El capullo del duraznero sigue el movimiento del agua; hay otro Cielo y otra Tierra más allá del mundo de los hombres.

Traducción: Chen Guojian

Dylan Thomas :Sobre todo cuando el viento de octubre.

Sobre todo cuando el viento de octubre el pelo me castiga con sus dedos de escarcha, preso en el sol exasperante, marcho ardiendo y tiro hacia la tierra un cangrejo de sombra, a la orilla del mar, cuando oigo el alboroto de los pájaros y oigo la tos del cuervo en los bastones del invierno, mi atareado corazón que mientras habla tiembla vierte el silabeo de su sangre y agota sus palabras.
Encerrado también en una torre de palabras trazo en el horizonte que anda como los árboles las siluetas verbales de mujeres, y las filas de niños con sus gestos de estrella sobre el parque. Algunas me permiten crearte de las hayas colmadas de vocales, otras de las voces del roble, o desde las raíces de múltiples comarcas espinosas te cuentan sus memorias, otras me permiten crearte con los sermones de las aguas.
Tras un tiesto de helechos, el reloj oscilante pronuncia la palabra de la hora, el sentido del nervio, vuela sobre el disco imantado, declama la mañana y cuenta al huracán en la veleta. Algunas me permiten crearte…

Philip Larkin: Observación

Sólo en los libros ocurre lo simple y sencillo, Sólo en los sueños nos encontramos y entrelazamos, La mano impermeable al sacudimiento nervioso, El futuro, a prueba de nuestro vano suspenso; Pero como avanzamos por el borde de la marea Del pasado que viene, y como respiramos aire, Habrá que recordar que nuestra forma es la muerte Cuando la máscara y el rostro se desprendan uno de otro. Risa en busca de algún rango, emboscada de lágrimas, Práctica de ametralladoras en los deseos del corazón, Todas hablan del gobierno de los temores condecorados. Viento, agita las ramas de su madera torcida, Donde hay tantas cosas que adornan pero nada bueno, Y nada hay que apague el fuego de la pobreza humana.
Oxford University Labour Club Bulletin 22 de noviembre de 1941
Traducción :Pura López Colomé

Charles Baudalaire:La vida anterior.

Yo he vivido largo tiempo bajo amplios pórticos Que los soles marinos teñían con mil fuegos, Y que sus grandes pilares, erectos y majestuosos, Hacían que en la noche, parecieran grutas basálticas. Las olas, arrollando las imágenes de los cielos, Mezclaban de manera solemne y mística Los omnipotentes acordes de su rica música A los colores del poniente reflejados por mis ojos. Fue allí donde viví durante las voluptuosas calmas, En medio del azur, de las ondas, de los esplendores Y de los esclavos desnudos, impregnados de olores, Que me refrescaban la frente con las palmas, Y cuyo único afán era profundizar El secreto doloroso que me hacía languidecer. 1855.

Traducción:  E.M.S Danero