domingo, 4 de diciembre de 2016

Gottfried Benn: Si algo ligero...





Si algo ligero y susurrante te rodea
como el esplendor de las glicinas en este muro,
entonces es la hora de este dolor
en el que no eres rico ni te agotas,

ni como la flor ni como la luz:
llegando en rayos, transformándose,
actuando en torno a formas similares
que entrelazan todo en la única ebriedad,

ese único terciopelo en el que descansa todo,
tan tranquilo e intocado,
trazando las fronteras, suspendiendo el tiempo,
y nada ocurre en ese dolor.



Traducción: José Manuel Recillas

martes, 15 de noviembre de 2016

Hakushu Kitahara: Sen Rikyu


Sen Rikyu amaba el té
porque le complacía el espíritu del té.

Alma tranquila y noble del amanecer y del atardecer.
El humo era más amado aún que el té.

Mantener la sutileza en la apariencia
equivale a purificar el alma con sutileza.

Por eso Rikyu permanecía sentado
y le sonreía al sol tenue bajo el pabellón de té.

Traducción:Atsuko Tanabe

jueves, 6 de octubre de 2016

Nikolai Gumiliov: El follaje del sauce ennegreció.


 
Claude Monet-Sauce Llorón.

El follaje del sauce ennegreció,
Los grajos se erizaron suavemente,
En el valle del cielo azul-azul
Las nubes pastaron como ovejas.
Y tú, con timidez en la mirada,
Me dijiste: "Estoy enamorada",
Alrededor la hierba se parecía
Al mar después del mediodía.
Yo acaricié el mensaje del verano,
La sombra de la hierba en tus mejillas,
La perfumada fiesta de la luz
Sobre tus bronceados rizos.
Entonces me pareciste tan deseada
Como un país fantástico,
Un territorio promisorio
En vino, entusiasmos y canciones.


Versión de Jorge Bustamante García

domingo, 11 de septiembre de 2016

Paul Verlaine: Marco.




Cuando Marco pasaba, todos los jóvenes
se asomaban para ver sus ojos, unas Sodomas
donde los fuegos de Amor quemaban sin piedad
tu pobre chozuela, oh fría Amistad;
alrededor danzaban unos perfumes místicos
en los que alma llorando se aniquilaba;
sobre sus pelirrojos cabellos resbalaba un encanto;
Cuando Marco pasaba.

Cuando Marco cantaba, sus manos sobre el marfil,
evocaban frecuentemente la profundidad negra
de unos aires primitivos  que nadie ha vuelto a cantar,
y su voz  llegaba a los paraísos
de la sinfonía inmensa de los sueños,
y el entusiasmo entonces transportaba
hacia cielos conocidos por cualquiera que escuchara
aquel timbre argentino que vibraba sin fin
Cuando Marco cantaba.

Cuando Marco  lloraba, sus lágrimas terribles
desafiaban el brillo de las más bellas armas;
sus labios de sangre oscurecían su carmín
y su desesperación no tenía nada de humana;
parecido al brasero que el aceite exaspera,
su enojo aumentaba ,rojo, y se le hubiera
creído una leona  en la selva áspera
desatando su terrible cólera,
Cuando Marco  lloraba.

Cuando Marco  bailaba, su falda tafetán
iba y venía como una marea ,
e, igual que un bambú flexible ,su costado
se torcía ,haciendo saltar su seno blanco:
saliendo como un relámpago. Su pierna de mármol,
enfáticamente cínica, alzaba
sus mates esplendores, y esto parecía
el ruido  del viento de la noche en un árbol,
Cuando Marco  bailaba.

Cuando Marco  dormía, ¡oh, qué perfumes de ámbar
y de carnes mezcladas oprimían la alcoba!
Bajo las sábanas ,ondulaba la línea exquisita
de la espalda, y en la sombra de las cortinas
el aliento subía, rítmico y ligero;
un sueño feliz y tranquilo cerraba
sus ojos, y ese dulce misterio fascinaba
los vagos objetos del  anaquel
Cuando Marco  dormía.

Pero cuando ella amaba, olas de lujuria
desbordaba- e igual que de  una herida
sale la sangre roja que humea, para
de ese cuerpo cruel absolver su crimen-
y el torrente rompía los diques del alma,
ahogaba el pensamiento, trastornaba
todo a su paso y rebotaba
ligero y devorador  como una llama,
y después se helaba.

Traducción: Ramón Hervás Marcó.















viernes, 26 de agosto de 2016

Ana Ajmátova: Estamos tan intoxicados uno del otro…


Estamos tan intoxicados uno del otro
Que de improviso podríamos naufragar,
Este paraíso incomparable
Podría convertirse en terrible afección.
Todo se ha aproximado al crimen
Dios nos ha de perdonar
A pesar de la paciencia infinita
Los caminos prohibidos se han cruzado.
Llevamos el paraíso como una cadena bendita
Miramos en él, como en un aljibe insondable,
Más profundo que los libros admirables

Que surgen de pronto y lo contienen todo.

Traducción: Aquiles Julián.

jueves, 18 de agosto de 2016

Edith Södergran: Aún no ha traicionado una sola mirada de fuego.




A una joven.

 Aún no ha traicionado una sola mirada de fuego.
Ten el corazón del hombre en tus dedos de niña inexperta,
y en la cámara helada de tu corazón encierra su fuego irradiante.
Tan cierta estás de su amor como del reino de los cielos.
Él te dará su corazón, un imperio y todas las flores de la primavera,
y tú a él el tenue velo de tu anhelo que azulea en la distancia.
Tu aliento aún no ha tocado la luz llameante de su deleite.
Tus ojos aún no han medido la vastedad de su fe.
Tus pies aún no han entrado en el círculo cerrado de su destino.
Y todavía te da igual que sea rojo o azul.
Pero llegará un día en que te asirás a él como una flor a su tallo,
en que su crepúsculo será tu luz y su sequía tu fuente,
en que vagarás por los pasillos de un vasto castillo sabiéndote enamorada
y sabiendo que él sólo vive del blanco pan de tu pureza
y su sangre sólo fluye por el arroyo de tu ternura maternal.
Entonces todo será grave y milagroso, duro e indivisible.


Traducción: Jesús Pardo

viernes, 1 de julio de 2016

Yves Bonnefoy: La rapidité des nuages.


La rapidité des nuages.

Le lit, la vitre auprès, la vallée, le ciel,
La magnifique rapidité de ces nuages.
La griffe de la pluie sur la vitre, soudain,
Comme si le néant paraphait le monde.

Dans mon rêve d'hier
Le grain d'autres années brûlait par flammes courtes
Sur le sol carrelé, mais sans chaleur.
Nos pieds nus l'écartaient comme une eau limpide.

O mon amie,
Comme était faible la distance entre nos corps !
La lame de l'épée du temps qui rôde
Y eût cherché en vain le lieu pour vaincre.

La rapidez de las nubes.

 La cama, la ventana cercana, el valle, el cielo,
La rapidez espléndida de esas nubes,
La súbita garra de la lluvia en los cristales
Como si la nada rubricase el mundo.

En mi sueño de ayer
El grano de otros años ardía a fuego lento,
Sin calor, en el suelo embaldosado.
Descalzos, lo apartaban nuestros pies como un agua límpida.

¡Oh amiga mía,
Qué distancia tan débil separaba nuestros cuerpos!
La hoja de la espada del tiempo que merodea
Hubiese allí buscado en vano lugar para vencer!


Traducción de Carlos Cámara y Miguel Ángel Frontán