
Viene la noche y me sumerjo en las estrellas,
Para no olvidar en el alma el camino a casa
Pues se enlutó hace mucho tiempo mi pobre país.
Descansan nuestros corazones emparentados de amor,
Emparejados en una cáscara:
Blancas almendras.
Sé que tienes, como antes, mi mano
Encantada en la eternidad de la lejanía...
Ah, mi alma crujió cuando me lo confesó tu boca.
Else Lasker-Schüler.
Versión de Sonia Almau











