domingo, 11 de septiembre de 2016

Paul Verlaine: Marco.




Cuando Marco pasaba, todos los jóvenes
se asomaban para ver sus ojos, unas Sodomas
donde los fuegos de Amor quemaban sin piedad
tu pobre chozuela, oh fría Amistad;
alrededor danzaban unos perfumes místicos
en los que alma llorando se aniquilaba;
sobre sus pelirrojos cabellos resbalaba un encanto;
Cuando Marco pasaba.

Cuando Marco cantaba, sus manos sobre el marfil,
evocaban frecuentemente la profundidad negra
de unos aires primitivos  que nadie ha vuelto a cantar,
y su voz  llegaba a los paraísos
de la sinfonía inmensa de los sueños,
y el entusiasmo entonces transportaba
hacia cielos conocidos por cualquiera que escuchara
aquel timbre argentino que vibraba sin fin
Cuando Marco cantaba.

Cuando Marco  lloraba, sus lágrimas terribles
desafiaban el brillo de las más bellas armas;
sus labios de sangre oscurecían su carmín
y su desesperación no tenía nada de humana;
parecido al brasero que el aceite exaspera,
su enojo aumentaba ,rojo, y se le hubiera
creído una leona  en la selva áspera
desatando su terrible cólera,
Cuando Marco  lloraba.

Cuando Marco  bailaba, su falda tafetán
iba y venía como una marea ,
e, igual que un bambú flexible ,su costado
se torcía ,haciendo saltar su seno blanco:
saliendo como un relámpago. Su pierna de mármol,
enfáticamente cínica, alzaba
sus mates esplendores, y esto parecía
el ruido  del viento de la noche en un árbol,
Cuando Marco  bailaba.

Cuando Marco  dormía, ¡oh, qué perfumes de ámbar
y de carnes mezcladas oprimían la alcoba!
Bajo las sábanas ,ondulaba la línea exquisita
de la espalda, y en la sombra de las cortinas
el aliento subía, rítmico y ligero;
un sueño feliz y tranquilo cerraba
sus ojos, y ese dulce misterio fascinaba
los vagos objetos del  anaquel
Cuando Marco  dormía.

Pero cuando ella amaba, olas de lujuria
desbordaba- e igual que de  una herida
sale la sangre roja que humea, para
de ese cuerpo cruel absolver su crimen-
y el torrente rompía los diques del alma,
ahogaba el pensamiento, trastornaba
todo a su paso y rebotaba
ligero y devorador  como una llama,
y después se helaba.

Traducción: Ramón Hervás Marcó.















viernes, 26 de agosto de 2016

Ana Ajmátova: Estamos tan intoxicados uno del otro…


Estamos tan intoxicados uno del otro
Que de improviso podríamos naufragar,
Este paraíso incomparable
Podría convertirse en terrible afección.
Todo se ha aproximado al crimen
Dios nos ha de perdonar
A pesar de la paciencia infinita
Los caminos prohibidos se han cruzado.
Llevamos el paraíso como una cadena bendita
Miramos en él, como en un aljibe insondable,
Más profundo que los libros admirables

Que surgen de pronto y lo contienen todo.

Traducción: Aquiles Julián.

jueves, 18 de agosto de 2016

Edith Södergran: Aún no ha traicionado una sola mirada de fuego.




A una joven.

 Aún no ha traicionado una sola mirada de fuego.
Ten el corazón del hombre en tus dedos de niña inexperta,
y en la cámara helada de tu corazón encierra su fuego irradiante.
Tan cierta estás de su amor como del reino de los cielos.
Él te dará su corazón, un imperio y todas las flores de la primavera,
y tú a él el tenue velo de tu anhelo que azulea en la distancia.
Tu aliento aún no ha tocado la luz llameante de su deleite.
Tus ojos aún no han medido la vastedad de su fe.
Tus pies aún no han entrado en el círculo cerrado de su destino.
Y todavía te da igual que sea rojo o azul.
Pero llegará un día en que te asirás a él como una flor a su tallo,
en que su crepúsculo será tu luz y su sequía tu fuente,
en que vagarás por los pasillos de un vasto castillo sabiéndote enamorada
y sabiendo que él sólo vive del blanco pan de tu pureza
y su sangre sólo fluye por el arroyo de tu ternura maternal.
Entonces todo será grave y milagroso, duro e indivisible.


Traducción: Jesús Pardo

viernes, 1 de julio de 2016

Yves Bonnefoy: La rapidité des nuages.


La rapidité des nuages.

Le lit, la vitre auprès, la vallée, le ciel,
La magnifique rapidité de ces nuages.
La griffe de la pluie sur la vitre, soudain,
Comme si le néant paraphait le monde.

Dans mon rêve d'hier
Le grain d'autres années brûlait par flammes courtes
Sur le sol carrelé, mais sans chaleur.
Nos pieds nus l'écartaient comme une eau limpide.

O mon amie,
Comme était faible la distance entre nos corps !
La lame de l'épée du temps qui rôde
Y eût cherché en vain le lieu pour vaincre.

La rapidez de las nubes.

 La cama, la ventana cercana, el valle, el cielo,
La rapidez espléndida de esas nubes,
La súbita garra de la lluvia en los cristales
Como si la nada rubricase el mundo.

En mi sueño de ayer
El grano de otros años ardía a fuego lento,
Sin calor, en el suelo embaldosado.
Descalzos, lo apartaban nuestros pies como un agua límpida.

¡Oh amiga mía,
Qué distancia tan débil separaba nuestros cuerpos!
La hoja de la espada del tiempo que merodea
Hubiese allí buscado en vano lugar para vencer!


Traducción de Carlos Cámara y Miguel Ángel Frontán

lunes, 20 de junio de 2016

William Shakespeare: Soneto 18.


 
Pierre-Auguste Renoir - "Summer Landscape", 1875.

¿Qué debo compararte a un día de verano?               
Tú eres más adorable y estás mejor templado.                      
Rudos vientos agitan los capullos de Mayo                 
y el estío termina su arriendo brevemente.                

A veces brilla el sol con demasiado fuego               
y a menudo se vela su dorado semblante.                   
A veces la belleza declina de su estado,            
por causas naturales o causas imprevistas.                 

Mas tu eterno verano, jamás se desvanece,            
ni perderá su instinto de tener la hermosura,           
ni la Muerte jactarse, de haberte dado sombra,                     
creciendo con el tiempo en mis versos eternos.


Versión Ramón García González               

sábado, 4 de junio de 2016

Odysseas Elytis: Eros y Psique.


Eros y Psique. Canova (detalle)

Un mar oscuro y salvaje golpea sobre mí
La vida de los otros. Todo lo que afirmas durante la noche
Dios lo modifica. Ligeras van las casas
Algunas llegan hasta el muelle con las luces encendidas
Parte (dicen) el alma de los muertos
Ah que serás tú a quien llaman "alma" aunque el aire
No alcanzó para hacerte materia ni el vello
Para arrancarlo alguna vez al pasar
Qué bálsamo o qué veneno derramas pues
En otros tiempos la noble Diotima
Cantando con inteligencia llegó a modificar
La mente del hombre y el curso de los ríos de Suabia 
De manera que quienes se aman estén aquí y allá
De dos estrellas y un destino solamente
Desprevenida parece estar aunque no lo esté
La Tierra. Saciada de diamantes y carbones
Pero sabe hablar y desde allí donde fluye la verdad
Con percusión subterránea o fuentes de inefable pureza
Viene a confirmártelo. ¿Cuál? ¿Qué?
Lo único que afirmas y que Dios no modifica
Ese algo inescrutable que existe
A pesar de todo en lo Vano y en la Nada.


Traducción : Pilar Fernández Rodríguez

jueves, 2 de junio de 2016

José Antonio Ramos Sucre: El romance del bardo.



Yo estaba proscrito de la vida. Recataba dentro de mí
 un amor reverente, una devoción abnegada, pasiones
 macerantes, a la dama cortés, lejana de mi alcance.
La fatalidad había signado mi frente.

Yo escapaba a meditar lejos de la ciudad, en medio
de ruinas severas, cerca de un mar monótono.
Allí mismo rondaban, animadas por el dolor, las
sombras del pasado.
Nuestra nación había perecido resistiendo las correrías
de una horda inculta.

La tradición había vinculado la victoria en la presencia
de la mujer ilustre, superviviente de una raza invicta.
 Debía acompañarnos espontáneamente, sin conocer
 su propia importancia.
La vimos, la vez última, víspera del desastre, cerca
de la playa, envuelta por la rueda turbulenta de
las aves marinas.

Desde entonces, solamente el olvido puede enmendar
 el deshonor de la derrota.
La yerba crece en el campo de batalla,
alimentada con la sangre de los héroes.