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Mostrando entradas de mayo, 2013

Rainer Maria Rilke: Por ti, para que tú un día llegaras...

Por ti, para que tú un día llegaras, ¿no respiraba yo a media noche el flujo que ascendía de las noches? Porque esperaba, con magnificencias casi inagotables, saciar tu rostro cuando reposó una vez contra el mío en infinita suposición. Silencioso se hizo espacio en mis rasgos; para responder a tu gran mirada se espejaba, se ahondaba mi sangre. ¡Qué expresión fue sembrada en mi interior para que, cuando crece tu sonrisa, proyecte sobre ti espacio cósmico! Pero tú no vienes, o vienes demasiado tarde. Precipitaros, ángeles, sobre este
linar azul. ¡Segad, segad, oh ángeles!

Bertolt Brecht: Jamás, ma soeur, te he amado tanto...

Jamás, ma soeur, te he amado tanto como cuando me fui de ti en aquel crepúsculo. Me engulló el bosque, el bosque azul, ma soeur, sobre el que los pálidos astros quedaban para siempre ya al oeste.
No me reí ni lo más mínimo, nada nada, ma soeur,
yo, que jugando me dirigía a mi oscuro destino- mientras que ya los rostros tras de mí lentos palidecían en el atardecer del bosque azul.
Todo fue hermoso en aquella tarde única, ma soeur, y nunca más después; tampoco antes- claro que sólo me quedaban ya los grandes pájaros que al atardecer tienen hambre en el oscuro cielo.

Percy Bysshe Shelley: "La serenata india"

I Me levanto desde sueños de ti En el primer dulce dormir de la noche Cuando los vientos respiran suave Y las estrellas relumbran brillantes: Me levanto desde sueños de ti, Y un espíritu en mis pies Me ha llevado -¿quién sabe cómo?- A la ventana de tu cuarto, ¡Dulce!
                           II Los aires vagabundos desmayan Sobre lo oscuro, la corriente silenciosa- Los aromas de Champak caen Como dulces pensares en un sueño La queja del ruiseñor Muere sobre su corazón Como yo sobre el tuyo ¡Oh, amado como tú lo eres!
                         III ¡Oh elévame de la hierba! ¡Muero!, ¡Desmayo! ¡Caigo! Deja que tu amor en besos llueva Sobre mis párpados y labios pálidos. Mi mejilla es fría y blanca, ay! Mi corazón late alto y rápido; ¡Oh! Apriétalo contra el tuyo de nuevo
donde al final se romperá.

Emily Dickinson: "Altivez".

Sólo sabemos toda nuestra altura si alguien le dice a nuestro sér: ¡Levanta! Y entonces, fiel consigo, se agiganta hasta llegar al cielo su estatura.
De la vida común sería ley el heroísmo en el humano ruedo si no nos doblegáramos al miedo de vernos y sentirnos como un rey.

Versión de Carlos López Narváez

William Blake: "Eternidad".

Quien a sí encadenare una alegría malogrará la vida alada. Pero quien la alegría besare en su aleteo
vive en el alba de la eternidad.

Louis Aragon: "Qué sería sin ti que viniste a mi encuentro".

Qué sería sin ti que viniste a mi encuentro. Qué sería sin ti sino un corazón durmiente. Sino esta hora parada en la esfera del reloj Qué sería sin ti sino ese balbuceo.

De ti aprendí todo sobre las cosas humanas. Y vi desde entonces el mundo a tu manera. De ti aprendí como se bebe de las fuentes Como del transeúnte que canta, se toma la canción. De ti aprendí hasta el sentido del estremecimiento.
En cuanto a lo que me concierne, lo aprendí todo de ti. Que es de día a mediodía, que un cielo puede ser azul Que la felicidad no es un quinqué de taberna. Me tomaste de la mano en este infierno moderno Donde el hombre ya no sabe lo que es ser dos. Me tomaste de la mano como un amante feliz.
El que habla de felicidad a menudo tiene los ojos tristes. El desengaño no es acaso un sollozo Una cuerda rota bajo los dedos del guitarrista Y sin embargo les digo que la felicidad existe En otra parte que en el sueño, en otra parte que en las nubes.
Tierra, tierra, he aquí sus ensenadas desconocidas.

Joseph Brodsky: "Yo no era más que aquello que tú..."

Yo no era más que aquello que tú con la mano acariciabas, allí donde en noche de pavor, cerrada, la frente reclinabas.
Yo no era más que aquello que tú distinguías allá, abajo: primero, solamente imagen vaga, mucho después, también los rasgos.
Tú fuiste quien, ardiendo, creaste en un susurro las conchas de mi oído, el diestro y el siniestro. Tú quien, meciendo la cortina en el mojado cuenco de la boca, me plantaste la voz que te llamaba a gritos.
Yo estaba ciego, simplemente. Y tú, escondida, brotando, me obsequiabas el don de ver. Así es como se deja rastro.
Así es como se engendran mundos. Así, a menudo, tras crearlos, los dejan dando vueltas los dones dilapidando. Así, ora al fuego lanzado, ora al frío, ya a la luz, ya a lo oscuro, perdido en la creación del mundo, el globo va girando.
1981 Versión de Ricardo San Vicente


Gérard de Nerval: "Fantasía".

Conozco un aire por el que yo daría
todo Rosini, todo Mozart y Weber , Aire muy viejo, lánguido y funerario Que para mí tiene encantos secretos.
Ahora bien, cada vez que lo oigo Doscientos años mi alma rejuvenece… Hasta Luis XIII; y creo ver extenderse Un verde otero que el crepúsculo dora,
Luego un castillo con ángulos de piedra, Vitrales tintos de colores rojizos, Ceñido de grandes parques, y un río, Sus pies bañando, que corre entre las flores;
Luego una dama, en su alta ventana, Con traje antiguo, rubia de ojos negros, Que tal vez en alguna otra existencia Ya la haya visto…¡ y de la cual me acuerdo!

Versión de Pedro Gandía

Alexander Pope: "Todo lo que es está bien".

Toda la naturaleza no es sino arte desconocido para ti,
todo azar tiene un sentido que no puedes ver;
toda discordia, armonía incomprendida;
todo mal parcial esconde un bien universal;
y, a pesar del orgullo,
y a pesar de la errada razón,
una sola verdad es clara:
todo lo que es está bien.

Jacques Prevert: "Paris at night"

Paris at night

Trois allumettes, une à une allumées dans la nuit La première pour voir ton visage tout entier La seconde pour voir tes yeux La dernière pour voir ta boucheet l'obscurité toute entière pour me rappeler tout cela en te serrant dans mes bras.

Paris at night
Tres fósforos, uno a uno encendidos en la noche El primero para ver tu rostro todo entero El segundo para ver tus ojos El último para ver tu boca Y la completa oscuridad para recordarme todo eso Al estrecharte en mis brazos.

Dante Alighieri: "Tan gentil y tan honesta..."

Tan gentil y tan honesta mi dama cuando a alguien saluda, que toda lengua temblando enmudece, y no se atreven los ojos a mirarla. Ella pasa, sintiéndose alabada, benignamente de humildad vestida; pareciera ser algo venido del cielo a la tierra a mostrar un milagro. Se muestra tan agradable a quien la mira, que por los ojos procura al corazón gran dulzura, incomprensible para quien no la experimenta.
Y parece que de sus labios surgiera un espíritu suave de amor pleno que al alma va diciendo: ¡Suspira!
(Florencia, 1265 – Rábena,1321)

John Donne: "Seducción".

Ven a vivir conmigo, y sé mi amor, y nuevos placeres probaremos de doradas arenas, y arroyos cristalinos; con sedales de seda, con anzuelos de plata.
Discurrirá entonces el río susurrante más que por el sol, por tus ojos calentado, y allí se quedarán los peces enamorados, suplicando que así puedan revelarse.
Cuando tú en ese baño de vida nades, los peces todos de todos los canales hacia ti amorosamente nadarán, más felices de alcanzarte, que tú a ellos.

Versión de Purificación Ribes

e.e Cummings: "Estás cansada".

Estás cansada (yo creo) del perpetuo enigma de vivir y sus afanes; y yo también.
Ven conmigo, pues, y partiremos muy lejos (sólo tú y yo, ¿comprendes?).
Tú has jugado (yo creo) y has roto tus juguetes más queridos, y ahora estás algo cansada; cansada de las cosas que se rompen, cansada, eso es todo. Yo también.
Pero vengo con un sueño en mis ojos esta noche, y llamo con una rosa a la desolada verja de tu corazón. ¡Ábreme! Que yo te mostraré lugares que nadie conoce y, si tú quieres, las perfectas regiones del Sueño. ¡Ah, ven conmigo! yo te encenderé esa maravillosa burbuja, la luna, que perenne flota. Te cantaré la canción jacinto de las probables estrellas, y buscaré en las apacibles estepas del Sueño, hasta encontrar la Flor Única, que sustentará (yo creo) tu tierno corazón mientras la luna se eleva desde el mar.

Salvador Dalí: "El Amor y la Memoria".

El los sitios amados pero no amados con exceso imitados muy rápida y cortésmente predispuestos a las influencias coloniales una visera abrumada como un préstamo estaba casi mal puesta sin mezclarse con ese sitio colonial donde había muchas varillas departamentales Otras cosas ciertas cosas indeterminadas departamentales en función del pan el pan bien dorado parecido al llanto el llanto parecido a la imagen reproducida en tricomía de un nido el nido parecido a la palabra-emblema Llevaré con rabia condicionalmente o no las cosas apuntadas colonialmente englobadas o no muy apreciablemente por un solo borde o por pómulos generales o por distintos conjuntos

Paul Verlaine: "Mi sueño familiar".

Tengo a veces un sueño extraño y penetrante de una mujer desconocida a la que amo y que me ama y que no es, cada vez, en absoluto la misma
Porque ella me comprende, y mi corazón transparente para ella sol, ¡ay! cesa de ser un problema para ella sola, y los sudores de mi frente pálida ella sola los sabe refrescar, llorando
¿Es morena, rubia o pelirroja?. Lo ignoro. ¿Su nombre? Recuerdo que es dulce y sonoro como los de los amados que la Vida exilia
Su mirada es parecida a la mirada de las estatuas y, en su voz, lejana, calma y grave, tiene la inflexión de las voces queridas que se han matado.

Alexandr Pushkin: "Yo la amé..."

Yo la amé, y ese amor tal vez, está en mi alma todavía, quema mi pecho. Pero confundirla más, no quiero. Que no le traiga pena este amor mío. Yo la amé. Sin esperanza, con locura. Sin voz, por los celos consumido; la amé, sin engaño, con ternura, tanto, que ojalá lo quiera Dios, y que otro, amor le tenga como el mío.

1829 Versión de Rubén Flórez Arcila

Novalis: "Conócete a ti mismo".

Una cosa sólo ha buscado el hombre en todo tiempo, y lo ha hecho en todas partes, en las cimas y en las simas    del mundo. Bajo nombres distintos –en vano– se ocultaba siempre, y siempre, aun creyéndola cerca, se le iba de las manos. Hubo hace tiempo un hombre que en amables mitos    infantiles revelaba a sus hijos las llaves y el camino de un castillo    escondido. Pocos lograban conocer la sencilla clave del enigma, pero esos pocos se convertían entonces en maestros    del destino. Discurrió largo tiempo –el error nos aguzó el ingenio– y el mito dejó ya de ocultarnos la verdad. Feliz quien se ha hecho sabio y ha dejado su obsesión por el mundo, quien por sí mismo anhela la piedra de la sabiduría    eterna. El hombre razonable se convierte entonces en discípulo    auténtico, todo lo transforma en vida y en oro, no necesita ya los    elixires. Bulle dentro de él el sagrado alambique, está el rey en él, y también Delfos, y al final comprende lo que significa conócete a ti mismo.

 Poemas…