Wallace Stevens: Té en el palacio de Hoon.


No menos porque en púrpura descendiera
El día poniente a través de lo que llamaste
El aire más solitario, no por eso era menos yo.
¿Cuál fue el ungüento que salpicó mi barba?
¿Cuáles fueron los himnos que zumbaban junto a mi
oído?
¿Cuál fue el mar cuya marea me anegó ahí?
Desde mi pensamiento llovía el dorado ungüento,
Y mis oídos producían los himnos jadeantes que
escuchaban.
Yo mismo era la brújula de ese mar.

Traduccion:Miguel Ángel Flores.

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