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Tudor Arghezi: Restitución.


Portrait de Femme (detail), 16th century, by Nicolas de Neufchâtel

No han quedado muchas cosas por vencer y conocer.
El camino se estrecha; los senderos se unen.
¿Observas cómo se aproximan más y más,
cual radios de rueda quebrados por la luz?
Nos acercamos. Es de noche, el aire huele a viejo;
con las antiguas luces brotan siempre flores antiguas.
Se extiende una débil niebla y un cielo lechoso
nace por entre los tallos, en el lejano horizonte.


¿Es una isla?, ¿una montaña?, ¿un río?, ¿un desierto?
¿Por qué terminaría en el desierto nuestro viaje?
Para llegar allá tal vez nos falta un cuarto
del camino andado, verde abajo, arriba azul.
¿Nos detendremos? Una canción nos llama desde la
                                                                          [posada

El vino es bueno, la cama tibia y tú eres dulce.
Y desearías, envuelta en tu cabello rubio,
que nuestra carne ardiese como brasa viva.
¡No! Sigue adelante; ¡clávale al tiempo la espuela
para que la eternidad llegue a nosotros cuanto antes!
Guarda tu beso, como las flores el veneno,

para restituírselo intacto a la tierra.

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e. e Cummings : "Nadie,ni siquiera la lluvia..".

En algún 
lugar al que nunca he viajado, 
felizmente más allá de toda experiencia, 
tus ojos tienen su silencio: 
En tu gesto más frágil hay cosas que me rodean 
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca. 

Con solo mirarme, me liberas. 
Aunque yo me haya cerrado como un puño, 
siempre abres, pétalo tras pétalo mi ser, 
como la primavera abre con un toque diestro 
y misterioso su primera rosa. O si deseas cerrarme, yo y 
mi vida nos cerraremos muy bella, súbitamente, 
como cuando el corazón de esta flor imagina 
la nieve cayendo cuidadosa por doquier. 



Nada que hayamos de percibir en este mundo iguala 
la fuerza de tu intensa fragilidad, cuya textura 
me somete con el color de sus campos, 
retornando a la muerte y la eternidad con cada respiro. 

Ignoro tu destreza para cerrar y abrir 
pero, cierto es que algo me dice 
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas... 

Nadie, ni siquiera la lluvia tiene manos tan pequeñas.


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Angelus Silesius: La rosa es sin porqué, florece porque florece...

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Me miras, de cerca me miras,

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