Vanguardia y Ficción


"Si de algo soy rico es de perplejidades y no de certezas."
Jorge Luis Borges

La vanguardia es concebida como una corriente cultural proveniente de Europa, esencialmente  se caracteriza por buscar nuevas formas de expresión literaria dejando de un lado lo tradicional. Las técnicas y el lenguaje empleados son totalmente dispares a lo regionalista, el carácter local hasta entonces empleado en la literatura es abandonado, para dar paso a nuevas tendencias. Uno de los movimientos de vanguardia de gran relevancia es el Ultraísmo cuyo mayor representante en América ha sido Jorge Luis Borges.

Jorge Luis Borges nace el 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires, desciende de criollos, portugueses e ingleses. Crece amparado en el bilingüismo del español y el inglés. A corta edad comienza a escribir un resumen de mitología griega y "La visera fatal", un ejercicio escolar sobre un tema de El Quijote

Estudio en Ginebra, aprende a hablar francés y alemán. Así mismo escribe sus primeros versos, en francés. Hacia 1919 vivió durante una breve temporada en España relacionándose con los escritores ultraístas. Comienza a colaborar con las revistas Ultra, Hélices y Cosmópolis y publica su primer poema conocido, "Al mar".
En 1921 regresó a Argentina, donde participó en la fundación de varias publicaciones literarias y filosóficas como Prisma (1921-1922), Proa (1922-1926) y Martín Fierro en la que publica esporádicamente; escribió poesía lírica centrada en temas históricos de su país, que quedó recopilada en volúmenes como Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929). De esta época datan sus relaciones con Ricardo Güiraldes, Macedonio Fernández, Alfonso Reyes y Oliveiro Girondo.

En la década de 1930, debido a una enfermedad hereditaria, comenzó a perder la visión hasta quedar completamente ciego. A pesar de ello, trabajó en la Biblioteca Nacional (1938-1947) y, más tarde, llegó a convertirse en su director (1955-1973). Conoce a Adolfo Bioy Casares y publica con él Antología de la literatura fantástica (1940). A partir de 1955 fue profesor de literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires. Durante esos años, fue abandonando la poesía en favor de los relatos breves por los que ha pasado a la historia. Aunque es más conocido por sus cuentos, se inició en la escritura con ensayos filosóficos y literarios, algunos de los cuales se encuentran reunidos en Inquisiciones. La historia universal de la infamia (1935) es una colección de cuentos basados en criminales reales. En 1955 fue nombrado académico de su país y en 1960 su obra era valorada universalmente como una de las más originales de América Latina.
Ficciones (1944) está considerado como un hito en el relato corto. Los cuentos son en realidad una suerte de ensayo literario con un solo tema en el que el autor fantasea desde la subjetividad sobre temas, autores u obras; se trata pues de una ficción presentada con la forma del cuento en el que las palabras son importantísimas por la falsificación (ficción) con que Borges trata los hechos reales.. Otros libros importantes del mismo género son El Aleph (1949) y El hacedor (1960).
A lo largo de toda su producción, Borges creó un mundo fantástico, metafísico y totalmente subjetivo. Su obra, exigente con el lector y de no fácil comprensión, debido a la simbología personal del autor.
Borges reorganiza la literatura argentina . Se centra en temas como dimensión rioplatense ,temas filosóficos, literatura inglesa, sistema de citas, símbolos, mitologías nórdicas y la cábala

La ficción en Borges es profundamente erudita, y siempre concisa. La mayoría de sus más populares historias abundan en la naturaleza del tiempo, el infinito, los espejos, laberintos, la realidad y la identidad, mientras otras se centran en temas fantásticos. El mismo Borges cuenta historias más o menos reales de la vida sudamericana, historias de héroes populares, soldados, gauchos, detectives y figuras históricas, mezclando la realidad con la fantasía y los hechos con la ficción.


Para Julio Garmendia, Borges esta profundamente arraigado en la circularidad de un universo, hijo de la ficción , esculpía directamente en el azar, pretendiendo extraer de los hechos fortuitos, las figuras de un realismo angustiante y feroz, que sólo podía sobrevivir entre líneas, en medio de la fugacidad de la página.


Describiendo su producción literaria, el autor escribió: “No soy ni un pensador ni un moralista, sino sencillamente un hombre de letras que refleja en sus escritos su propia confusión y el respetado sistema de confusiones que llamamos filosofía, en forma de literatura”

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